Richie, el macho Alfa

Richie, el macho Alfa

Richie llegó a su hogar siendo apenas un cachorrito de un mes. Creció rodeado de amor y cuidados, siempre protegido por su familia. Durante casi un año, vivió una vida tranquila, sin preocupaciones. Pero un día, todo cambió.

Un incendio arrasó con la casa en la que había crecido. El fuego lo destruyó todo en cuestión de minutos. Richie logró escapar, pero el trauma quedó grabado en él para siempre. Desde entonces, nunca más quiso volver a entrar. A pesar de que su familia reconstruyó el hogar y lo esperó con los brazos abiertos, Richie solo se mantenía en los alrededores. Le construyeron un refugio a la entrada de la casa, donde dormía y siempre tenía comida. Con los años, se volvió un gato fuerte, independiente y completamente territorial.

Hasta que un día apareció con una herida enorme en el rostro. Quizás fue una pelea, quizás un accidente. Lo único claro era que la herida era grave y empeoraba con los días. El problema era que Richie no se dejaba agarrar. Cualquier intento de acercarme terminaba con él escapando.

Siempre estuve pendiente de Richie. Desde que apareció con esa herida enorme en el rostro, supe que tenía que hacer algo antes de que fuera demasiado tarde. Coloqué una jaula trampa con comida, esperando el momento en que entrara. Fueron dos días de paciencia hasta que finalmente cayó en la trampa. Sin perder tiempo, lo llevé a la veterinaria, donde empezó a recibir tratamiento de inmediato.

Su estado era delicado, pero comenzó a mejorar poco a poco. Lo internaron y le hicieron cirugía. Aunque aún le quedan días de recuperación, su progreso ha sido notable.

Richie sigue luchando, y gracias a la intervención oportuna, ahora tiene una segunda oportunidad. Su historia aún no ha terminado, pero una cosa es segura: nunca estuvo solo, y seguirá recibiendo la ayuda que necesita para salir adelante.

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